Page 820 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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que normalmente implicaba enviar más
mensajes a otras habitaciones. Después de
familiarizarse con algunos de los libros de reglas
y establecer que el castillo era otra máquina de
Turing, la Princesa Nell arregló un problema en
el sistema de envío de mensajes que había sido
creado por el fastidioso caballero negro, recogió
otra corona de estado ducal, y fue al castillo
número seis.
Aquel lugar era completamente diferente. Era
mucho mayor. Era mucho más rico. Y al
contrario que los otros castillos en los dominios
del Rey Coyote, funcionaba. Al aproximarse al
castillo, aprendió a mantener el caballo en el
borde del camino, porque los mensajeros pa‐
saban continuamente a su lado a todo galope en
ambas direcciones.
Era un vasto mercado abierto con miles de
puestos, llenos de carros y recaderos llevando
productos en todas direcciones. Pero allí no se
veían vegetales, peces, especias o forraje; el
único producto era información escrita en
libros. Los libros se llevaban de un lugar a otro
en carretillas y transportados aquí y allá sobre
grandes cintas transportadoras de triste aspecto
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