Page 824 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 824

su  cuello  le  resultaba  familiar:  ¡era  una  de  las


              once llaves que Nell y sus Amigos Nocturnos les


              habían  quitado  a  los  Reyes  y  Reinas Feéricos!


              Ocultó su emoción y siguió al cifrador de vuelta


              a su puesto, anotando dónde trabajaba. Durante


              los siguientes días, yendo de puesto en puesto y


              examinando a cada cifrador, pudo localizar el


              resto de las once llaves.





                  Pudo echarle un vistazo al libro de reglas que


              su  jefe  usaba  para  responder  a  los  mensajes


              codificados. Estaba escrito en el mismo lenguaje


              especial empleado en los dos castillos anteriores.





                  En  otras  palabras,  una  vez  que  la  Princesa


              Nell  había  descifrado  los  mensajes,  su  puesto


              funcionaba como otra máquina de Turing.





                  Hubiese sido muy fácil concluir que el castillo


              era,  como  los  otros,  una  máquina  de  Turing.


              Pero  el  Manual  le  había  enseñado  a  ser


              cuidadosa con las suposiciones. Sólo porque su


              puesto funcionaba según las reglas de Turing no


              implicaba que los otros lo hiciesen. E incluso si


              todos los puestos en el castillo eran, de hecho,


              máquinas  de  Turing,  todavía  no  podría  sacar


              ninguna  conclusión  firme.  Había  visto  a  los


                                                                                                     824
   819   820   821   822   823   824   825   826   827   828   829