Page 936 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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incontables barras brillantes, no más largas que


               la mina de un lápiz, formando uno red fina,


               moviéndose  hacia  delante  y  atrás  bajo  el


               Impulso  de  ejes  de  potencia  que  recorrían  el


               lugar.  Toda  la  maquinaria  emitía  calor  al


               funcionar, y la habitación estaba muy caliente


               a pesar de la vigorosa corriente de aire frío de


               la       montaña                que          era         impulsada                  por


               ventiladores del tamaño de molinos.


                   El  sacerdote  cogió  el  primero  de  los  trece


               rollos de cinta de papel de la bandeja y lo metió


               por una ranura en lo parte alta del altar. En ese


               momento,  Mago  0.2  se  puso  realmente  en


               acción,  y  la  Princesa  Nell  vio  que  todos  los


               zumbidos y silbidos que había oído hasta ese


               punto no eran más que un suave susurro. Cada


               una de las barras que se contaban por millones


               era  pequeña,  pero  la  fuerza  necesaria  para


               moverlas  todas  a  la  vez  era  sísmica,  y  podía


               sentir  la  tremenda  tensión  en  los  ejes  de


               potencia  y  los  mecanismos  atronando  en  el


               suelo resistente de la torre.


                 Aparecieron  luces  en  el  escenario.  Algunas


              sobre la misma superficie del escenario y otras


              ocultas en la maquinaria que los rodeaba. Para


              sorpresa de la Princesa Nell, una forma de luz


              aparentemente  tridimensional  comenzó  a


                                                                                                     936
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