Page 962 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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ninguna de las miradas de reojo y las muecas


              que eran comunes en los chicos de la República


              Costera de su misma edad.





                  Hackworth atravesó el aparcamiento hacia el


               McDonaldʹs,                   seguido               a       una           distancia


               respetuosa  por  uno  de  los  soldados.  Otro


               soldado le abrió la puerta, y Hackworth lanzó


               un suspiro de placer cuando el aire seco y frío


               le  golpeó  la  cara  y  comenzó  a  perseguir  el


               bochorno  por  entre  sus  ropas.  El  lugar  había


               sido  saqueado  ligeramente.  Podía  percibir  el


               olor frío, casi clínico, y grasicnto que salía del


               mostrador, donde los contenedores de grasa se


               habían caído al suelo y ésta se había acumulado


               como  la  nieve.  Los  saqueadores  se  habían


               llevado  mucho;  Hackworth  podía  ver  las


               marcas paralelas de los dedos de las mujeres. El


               lugar estaba decorado con motivos de la Ruta de


               la Seda, paneles mediatrónicos que mostraban


               maravillosas  vistas  entre  aquel  lugar  y  el


               antiguo término de la ruta en Cádiz.





                  El Doctor X estaba sentado en un apartado en


               la  esquina,  su  rostro  brillando  bajo  la  fría  luz


               solar  filtrada  de  rayos  ultravioletas.  Vestía  un


               birrete de mandarín con dragones bordados con


                                                                                                     962
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