Page 958 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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profesionalmente construidas con moreras
recientemente cortadas, con las hojas verdes
todavía colgando. Dos jóvenes blancos habían
sido atados a las cruces con trozos de plástico
gris, quemados en muchos lugares y
destripados poco a poco. Por los cortes de pelo
y las sombrías corbatas negras que les habían
dejado irónicamente alrededor del cuello,
Hackworth supuso que eran mormones. Una
larga madeja de intestinos salía de una de las
barrigas y llegaba al suelo, donde un cerdo tira‐
ba de ella obstinadamente.
No vio mucha más muerte, pero la olía por
todas partes en el aire caliente. Él pensaba que
estaba atravesando una red defensiva de
nanotecnología hasta que comprendió que era
un fenómeno natural: cada vía navegable
soportaba una nube negra y lineal de moscas
gordas y apáticas. Lo que le hizo suponer que si
le daba a las riendas un tirón a un lado y a otro
y hacía que Secuestrador se acercarse a un canal,
se lo encontraría lleno de cadáveres hinchados.
Diez minutos después de pasar el punto de
control de la República Costera, atravesó el
centro de un campamento de los Puños. Como
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