Page 994 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Altavía; Nell comprendió que los Puños debían
de haber volado las Tomas de Nipón e Indostán
al mismo tiempo. Así que ahora los Puños de la
Recta Armonía tenían explosivos
nanotecnológicos; habían recorrido mucho
camino desde que habían intentado volar el
puente sobre el Huangpu con unos cilindros de
hidrógeno.
La onda de choque llegó a la ventana,
despertando a varias de las chicas. Nell las oyó
murmurar en el dormitorio. Se preguntó si
debería entrar y advertirlas de que Pudong
estaba aislada, y de que el asalto final de los
Puños había comenzado. Pero aunque no podía
comprender lo que decían, podía entender con
claridad su tono de voz: no estaban
sorprendidas, tampoco infelices.
Eran chinas y podían convertirse en
ciudadanas del Reino Celeste vistiendo
simplemente las prendas conservadoras de esa
tribu y mostrando la debida deferencia ante
cualquier mandarín que pasase por allí. Sin
duda, exactamente eso es lo que harían tan
pronto como los Puños llegasen a Pudong.
Algunas de ellas podrían sufrir penalidades,
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