Page 342 - Sumerki - Dmitry Glukhovsky
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D Dm mi it tr ry y   G Gl lu uk kh ho ov vs sk ky y                                                                                                                              S Su um me er rk ki i   ( (C Cr re ep pú ús sc cu ul lo o) )


           tintineo  de  la  vajilla  se  volvía  cada  vez  más

           desagradable e histérico, el suelo que tenía bajo los pies

           empezó  a  temblar  convulsivamente,  a  continuación  se


           oyó un débil crujido y un líquido me goteó en la cabeza.


                  Pasaron unos pocos segundos hasta que unos datos

           que extraje de un artículo de periódico que había leído


           hace tiempo y que habían quedado arrinconados en los

           rincones  polvorientos  de  mi  memoria  regresaron  a mi


           conciencia.  El  artículo  había  aparecido  en  una  serie

           titulada           «Enciclopedia                 de        las        situaciones              de

           emergencia»,  en  uno  de  los  periódicos  gratuitos  de


           Moscú. En caso de terremoto se aconsejaba situarse en

           el marco de una puerta, porque es allí donde son más

           grandes  las  posibilidades  de  supervivencia  cuando  se


           produce un derrumbe. Me agarré con fuerza a la mesa,

           aunque su estabilidad fuese precaria. Sentí un golpe en

           la rodilla, me caí al suelo y traté de buscar a tientas la


           puerta en la oscuridad. Pero al cabo de unos instantes

           todo  pasó:  el  temblor  de  tierra  había  terminado.  Los


           platos y los vasos castañeteaban de forma decreciente,

           los  muebles  que  poco  antes  habían  adquirido  vida

           propia recobraron la inmovilidad. Con todo, no osaba


           levantarme, por miedo de que la pausa no fuese larga.

           Y  entonces  ocurrió  algo  extraño:  quizá  por  el  terrible


           cansancio  que  había  acumulado  durante  los  últimos

           días,  quizá  tan  sólo  por  la  impresión  que  acababa  de


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