Page 167 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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pobladas. Ese piso superior fue el primer hogar que

               yo conocí.

                      Hammer había sido vendido como aprendiz a


               Jordill. Y yo le había sido entregado por el orfanato.

               Los  dos  sabíamos  que  habíamos  tenido  suerte.

               March Jordill estaba loco. Trabajar para un hombre


               en sus cabales era un desastre en las condiciones de

               supervivencia de la ciudad. Y teníamos suerte de

               tener  tan  cerca  a  la  Financiera  de  Desarrollo  del


               Agua  Humana.  Ahorrábamos  nuestra  orina,

               preciosa y dorada, sin desperdiciar una sola gota, en


               recipientes  especiales,  y  cambiábamos  cada  galón

               por una ración de comida en las oficinas inferiores.

               La  orina  de  una  semana  nos  volvía  millonarios,


               comparados  con  muchos  de  los  otros  rufianes

               jóvenes que conocíamos por las calles.


                      Encontramos a nuestro amo en el techo —donde

               le gustaba ir cuando no tenía trabajo que hacer en

               los  mohosos  cuartos  de  abajo—,  hablando  con  la


               viuda  Lamb,  que  tenía  la  nariz  rota  y  cumplía

               muchas tareas a su servicio, desde la más casual a la

               más terrible e íntima, quizá con la esperanza de que


               él se casara con ella y la elevara de su status oficial

                      de  Intocable...  Al  acercarnos  a  él,  Jordill  nos

               aferró y nos miró de arriba abajo. La mitad de su


               rostro,  la  mitad  inferior,  estaba  casi  vacía.  En  la

               mitad  superior  se  hacinaba  todo  el  pelo  que  le


                                                                                                        166
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