Page 168 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
P. 168
quedaba, las arrugas de la frente, las cejas, los ojos
hundidos y con pesadas bolsas, la nariz
protuberante con el extremo girado con rudeza
hacia el mundo. En la mitad inferior, salvo el
espacio vacío del mentón, sólo había la división
tensa de su boca; esa boca, casi sin labios, se abría
y cerraba como una especie de planta atrapamoscas
cuando hablaba.
— ¿De modo que ustedes, muchachos, han
escapado a
todas las trampas de los vagabundos de la ciudad,
y están de
vuelta aquí, con buena ganancia, supongo? —dijo.
Hammer no tenía hacia nuestro amo el mismo
respeto que tenía yo. Se libró de su mano y dio un
paso atrás.
—Hemos hecho lo que nos pidió —dijo.
—No esperaba menos de ti, muchacho.
Entonces, dámelo...
—Yo lo tengo, señor —le dije. Del interior de la
túnica que cubría mis costillas saqué el pequeño
ornamento que la gente del Barrio Vedado me
había dado en cambio por los harapos que les
habíamos llevado. Se lo hubiera dado, pero él se
adelantó a quitármelo y lo sostuvo ante su rostro,
riéndose con su boca pálida. Se lo arrojó a la viuda
Lamb, que lo atrapó con habilidad y lo sostuvo
167

