Page 227 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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desarrollo  de  un  modo  gigantesco;  y  Mercator,

               enfermo como estaba, no podía esperar ver el fruto

               de sus previsiones.


                      Tal  fue  mi  diagnóstico  de  la  situación,  y  me

               sentí horrorizado. Con todo, cumplí mi palabra de

               ir ante todo al Hotel Sudatlántico a buscar al médico


               del hombre. Lo haría más que nada por Justine.

                      Aunque la puerta de la suite de Mercator estaba

               abierta de  par  en  par,  no  sospeché  nada  malo  al


               entrar. Pero una vez en la sala me enfrenté a un caos.

               El contenido  de  los  cajones y  armarios había  sido


               arrojado  al  suelo,  los  vasos  estaban  rotos,  los

               cuadros  descolgados  o  destrozados,  las  mesas

               tumbadas..., hasta la alfombra había sido levantada


               del piso y amontonada en un rincón. Caído sobre

               un sillón yacía Israt. Fui hacia él, llamándole por su


               nombre. Pero estaba muerto.

                      Una  daga  con  un  hermoso  mango  de  plata

               trabajada  sobresalía  de  su  túnica.  Había  sido


               acuchillado por la espalda. Por las manchas, vi que

               había recibido cinco o más puñaladas; me pregunté

               por las causas a que podría obedecer tanta violencia.


                      Su  cuerpo  aún  conservaba  algo  de  calor.  No

               hacía  mucho  que  se  había  cometido  el  crimen.

               Mientras estaba ahí, inmóvil, preguntándome qué


               habría sido de la hermosa y predestinada Justine,

               escuché  un  ruido  en  el  cuarto  siguiente.  Con  un


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