Page 228 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
P. 228
escalofrío pensé que quizás el asesino aún estaba
allí. Comencé a alejarme pero en ese momento se
abrió la puerta del dormitorio y apareció el médico
de Mercator, arrastrándose sobre sus manos y
rodillas.
Fui hacia él y le ayudé a levantarse. Su rostro
estaba lívido, sin una gota de sangre. Y sentí que el
mío estaba en iguales condiciones. Sus manos
movedizas, que ya había notado antes, ahora
temblaban como si buscaran una vía de huida. Serví
para los dos un vaso de coñac de una botella que
había caído de un armario sin que se hubiera roto.
Después de eso nos sentimos mejor.
— ¡Fue terrible! —dijo el doctor, encendiendo un
cigarrillo de mezcal—. ¡Respiraba como un animal!
Juraría que sabía que yo estaba escondido allí, en el
dormitorio, bajo la
cama. Pero cuando mató a Israt, pareció
satisfecho. No le oí marcharse. Me quedé
paralizado, hasta que llegó usted.
— ¿Quién es el asesino?
—No sé cómo se llama. Pero cuando mataba a
Israt, gritaba algo sobre un amigo de Israt que le
había robado su unidad antigravitatoria al primer
ministro. ¿Fue usted?
—Robé una unidad antigravitatoria, sí. Pero no
piense en culparme por esta muerte. El problema
227

