Page 38 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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hacia  la  luz  solar  y  desapareció.  Di  y  yo  nos

               sentamos en la escotilla más cercana y nos miramos.

                      —Uno de estos días me atrapará —profeticé.


                      —Ni lo piense. Es el barco lo que le interesa —

               dijo—, es una señal que indica naufragio. Este barco

               está maldito.


                      —No  digan  tonterías  —dijo  Thunderpeck.  Se

               sentó entre nosotros con gesto abatido y agregó—:

               Se están complaciendo en sus respectivas locuras.


               Pongámonos de acuerdo

                      en que todos tenemos nuestras obsesiones, y en


               que algunas toman formas muy reales. Ya veo que

               deberé volver a soltarles mi sermón habitual.

                      —Que  no  sea  lo  mismo  de  siempre  sobre  mi


               complejo de culpa —le rogué.

                      —Ni sobre mi búsqueda de una figura paterna


               —dijo Di.

                      —Eso es apenas una parte —dijo Thunderpeck—

               .  Hay  hombres  de  todas  las  edades  que  sufren


               miedos irracionales. A veces han llegado incluso a

               construir  sistemas  que  tratan  de  racionalizar  lo

               irracional,  y  aún  les  queda  la  magia.  La  magia


               funciona,  cuando  funciona,  porque  existe  en  el

               pensamiento de todos una capa donde un deseo

               vale  tanto  como  un  temor,  y  donde  el  deseo  es


               temor. Esa capa está situada por lo general en un

               nivel  muy  profundo,  pero  hay  momentos  en  que


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