Page 42 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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gritó—. ¡Nos
trae mala suerte!
Lo alzamos por encima de la borda y lo
dejamos caer. Se hundió lentamente en el agua
parda que se agitaba contra los costados del barco.
¡Parda! Alcé la vista y comprobé nuestra posición.
El sol ya estaba muy bajo sobre el mar, y
proyectaba nuestra sombra muy lejos, hacia
adelante, en el agua. Los riscos asomaban a nuestro
alrededor; a veces alzaban sus oscuros dientes
sobre las olas, a veces quedaban sumergidos por la
espuma. Todo el mar estaba blanco de espuma y
pardo de arena. Sólo mirando hacia atrás podía ver
agua azul en calma.
— ¡Vamos hacia tierra! —gritó
Thunderpeck. Su gran
rostro rococó se retorció en gritos y muecas
cuando corrió
hacia la escalera del puente.
— ¡Vuelva! ¡El piloto automático está
funcionando!
¡Todo está en orden! —le grité.
En los viejos tiempos, aquella costa había sido
causa de muchos naufragios. Pero los arrecifes
habían sido dinamitados en su mayor parte, para
hacer lugar a los cargueros que empezaron a venir
en número cada vez mayor a medida que florecía
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