Page 43 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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la industria de la tierra; los instrumentos
automáticos de la nave, con sus mil ojos que no
dormían nunca en el interior del casco, aseguraban
que en nuestros tiempos ningún barco naufragara
nunca. Aun así, comprendí el pánico de
Thunderpeck. Era desagradable, sin duda alguna,
verse repentinamente rodeado de arrecifes.
Su miedo me calmó. Fui tras él sin escuchar los
gritos de Di a mis espaldas.
Cuando llegué al puente, Thunderpeck se
inclinaba sobre los instrumentos.
— ¡Apártese! ¡Aquí el que manda soy yo! —
le dije.
No intentó moverse. Se volvió demasiado
tarde cuando fui hacia él. Estaba manoseando el
capitán automático. Le golpeé con el puño
derecho como un pistón en el plexo solar.
Gimiendo se dobló y cayó a mis pies.
De inmediato lo lamenté. El viejo Thunderpeck
era mi amigo. Pero los controles eran míos, eran
mis mascotas, las pruebas de que yo era un hombre
con una función. Empecé a decirle eso, gritando
para hacerme oír por encima del ruido. Jadeaba,
irritado. Con el rostro rojo, me miró y dijo algo que
no pude escuchar. Sonaba el intercomunicador.
—Capitán — dije por el tubo.
—Abdul, capitán. Di está aquí. Dígame, el
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