Page 71 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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hora de dispersarse, cuando sonó la sirena, me

               fue  fácil  dirigirme  hacia  las  ruinas  de  la  ciudad,

               puesto  que  yo  era  el  único  de  nuestra  aldea  por


               aquel  lugar.  A  ninguno  de  los  capataces  le

               importaba  lo  que  hacíamos  una  vez  que  habían

               marcado nuestras tarjetas de trabajo.


                      Me mantuve bajo la línea de la cuesta, fuera de

               la vista de las cosas que se chillaban mutuamente

               mientras patrullaban el camino. Las ruinas estaban


               oscuras, cenagosas, prometedoras. Mi tractor abrió

               una  senda  en  una  gran  pila  de  piedras  frente  a


               ellas. Con una curva cerrada, entré entre dos casas,

               allí        donde            había           habido            un        comercio.

               Inmediatamente  quedé  fuera  de  la  vista  de


               cualquier guardia.

                      El  factor  tiempo  era  importante;  en  la  aldea


               esperarían mi llegada después de cierto tiempo del

               toque  de  la  sirena,  sino  me  quedaría  sin  cena  y

               tendría reclusión. Con todo, me quedé inmóvil un


               momento tratando de sentir el sitio en que habían

               vivido  mis  ancestros,  fueran  quienes  fuesen

               aquellos optimistas sin rostro.


                      La vidriera del comercio ante el que me había

               detenido  estaba  rota.  En  el  interior  reinaba  la

               oscuridad, la oscuridad y cosas desmoronadas. Las


               casas eran apenas restos de casas, cáscaras vacías,

               todo  lo  demás  había  sido  comido  por  los


                                                                                                         70
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