Page 67 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
P. 67

ellas; por lo general, eran las únicas cosas vivas en

               el área, excepto por el tráfico que no se detenía, y al

               que no se le permitía detenerse.


                      Mientras los otros hombres y yo subíamos a

               los altos pilones para clavar la red, el tránsito corría

               abajo, coches y GEMs que pasaban por la carretera


               transportando  en  su  interior  hermético  a  los

               pasajeros, de una ciudad a otra.

                      En la ciudad vivía el Granjero. No conocíamos


               su  nombre;  estaba  demasiado  por  encima  de

               nosotros como para que su nombre fuera conocido


               en  la  aldea,  ni  siquiera  por  los  capataces.  Por

               cuestiones de eficiencia, las granjas se habían ido

               volviendo  más  y  más  grandes,  devorando  a  las


               pequeñas unidades improductivas. A medida que

               crecía la población, las granjas tenían que crecer. Y


               en nombre de la misma frágil diosa Eficiencia, los

               ferrocarriles  se  habían  ido  simplificando  desde

               hacía mucho tiempo, hasta quedar reducidos a un


               esqueleto  de  líneas  rápidas  que  unían  puntos

               distantes,  con  cargas  inimaginables;  su  contacto

               con la gente común se volvía cada vez más raro.


                      A  medida  que  la  población  crecía  y  se

               necesitaba más tierra para la agricultura, el sistema

               de caminos sufrió la misma simplificación drástica


               en  interés  de  la  misma  diosa.  Sólo  quedaron

               permitidas algunas pocas carreteras; formaban una


                                                                                                         66
   62   63   64   65   66   67   68   69   70   71   72