Page 74 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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cortinas hechas de elementos naturales por todas
partes, y grandes instrumentos musicales oscuros
en un rincón, y plantas no usadas para comer,
maderas de verdad y extraños muebles sobre los
que sentarse.
Un hombre gordo, de los que rara vez se ven
fuera de los hospitales, estaba sentado a la mesa.
Comía antiguos tipos de comida, muy coloreada,
con instrumentos complicados. Cuando entré, dejó
de ocuparse de su comida y se levantó. Me
obligaron a adelantarme.
— ¿Tiene algo de valor? —me preguntó.
En mi bolsillo tenía la fotografía de alguien.
Era alguien a quien había amado, alguien que
había dependido de mí, o que yo había
abandonado. Hombre o mujer, no sabía quién
había sido ni si me había abandonado a mí, pero
el amor aún predominaba en la relación, que
seguía siendo fuerte aunque había sido
interrumpida mucho tiempo atrás. Aquella
fotografía era sólo mía, mi valioso símbolo de
aquella persona.
Apreté convulsivamente el bolsillo. Ponía todas
mis fuerzas en ello.
—No tengo nada para usted —dije.
El hombre gordo sonrió y dijo:
—Debes tener algo, imbécil. Estamos en el siglo
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