Page 69 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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de metal a una altura que variaba entre dos y
quince metros. Y mientras yo trepaba y clavaba y
remachaba, maldecía al Granjero que debía estar
sentado en su oficina, en la ciudad distante,
revolviendo los papeles sin ver nunca el
desdichado territorio del que era dueño. En esa
época mis conocimientos no me permitían
maldecir al sistema que había producido un
hombre así.
Inmediatamente debajo de mí, la tierra estaba
rota y erosionada. El subsuelo, estéril, quedaba al
descubierto. Eso era lo que había pasado al
desaparecer el abrigo y la sujeción que
proporcionaban los árboles, a su vez, cortados para
eliminar a los pájaros, que eran cazados en todas
partes pues difundían enfermedades vegetales.
Ahora construíamos sustitutos de los árboles;
actuarían como biombos contra el viento, al igual
que habían hecho los árboles, e impedían que el
viento siguiera llevándose la tierra. Nadie admitía
que esta maniobra mostraba una falla básica del
sistema.
A medida que el hombre situado debajo de mí
desenrollaba la tela metálica y yo la aseguraba,
íbamos subiendo por el pilón. Llegué a ver la
ciudad más próxima; sus atestados techos se
hicieron visibles a través de la niebla. Estaba
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