Page 137 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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momento clavó la vista en el papel con ansiedad,


            suspirando profundamente; luego volvió a su silla



            con la mirada perdida, hasta que finalmente en un


            cambio  repentino  estalló  en  carcajadas,  tan


            prolongadas, sonoras y tumultuosas que el niño de


            la casera se despertó en el piso de abajo e imitó su


            hilaridad  con  espantosos  alaridos.  Pero  él  siguió


            riendo y cogió el papel para leer por segunda vez


            lo que parecía tan insensato disparate.



              « Q. tiene que ir a París a ver a sus amigos» ,


            comenzaba. « Atravesar Handel S. “Una vez


            alrededor del césped, dos veces alrededor de la


            amada, y tres veces alrededor del arce”.»


              Salisbury cogió el papel y lo arrugó como hiciera


            la  enojada  mujer;  luego  apuntó  en  dirección  al


            fuego. Sin embargo, no lo arrojó a él, sino que lo


            tiró descuidadamente en el interior del escritorio y


            volvió  a  reírse.  El  completo  desatino  de  todo  el



            asunto  le  ofendía,  y  estaba  avergonzado  de  su


            propia  especulación  anhelante,  como  el  que  se


            quema las cejas con los altisonantes comunicados


            de  los  ecos  de  sociedad  del  periódico  y  sólo


            encuentra anuncios y trivialidades. Se dirigió a la


            ventana y contempló la lánguida vida matinal de


            su  barrio;  las  criadas  con  desaliñados  vestidos



            estampados fregando los escalones de entrada en


            la casa, el pescadero y el carnicero en sus rondas, y

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