Page 142 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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realidad nada. Estoy tan lejos del meollo del
asunto como siempre. Sin embargo, puedo
igualmente contarle lo que sé. Como recordará le
dije que estaba muy impresionado con algunas
observaciones de uno de los médicos que
testimonió en el juicio. Así pues, decidí que mi
primer paso debía consistir en tratar de sacarle a
ese doctor algo más definido e inteligible. De un
modo u otro me las arreglé para ser presentado al
hombre: me citó para ir a verle. Resultó ser un tipo
simpático y afable, bastante joven y de ninguna
manera como los típicos médicos, y comenzó la
charla ofreciéndome whisky y cigarros. No creí
que valiera la pena andar con rodeos, así que
empecé diciéndole que parte de su declaración en
la investigación del caso Harlesden me había
impresionado por su peculiaridad, y le mostré el
recorte impreso con las líneas en cuestión
subrayadas. Echó un solo vistazo al trozo de papel
y me miró con extrañeza.
» —Así que le impresionó por su peculiaridad,
¡eh! —dijo—. Bien, debe usted recordar que el caso
Harlesden fue muy peculiar. De hecho, creo que
felizmente puedo decir que en lo referente a
algunos rasgos específicos fue único,
verdaderamente único.
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