Page 280 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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otras muchas que nunca han quebrantado un solo
mandamiento. Es un fastidio para nosotros, lo
admito, y hacemos muy bien en encarcelarlo si lo
cogemos; pero entre esta acción molesta y
antisocial y el mal…, ¡ay!, la relación es de lo más
tenue.
Se estaba haciendo muy tarde. El hombre que
había llevado a Cotgrave probablemente habría
oído todo esto antes, ya que atendía con una
amable y juiciosa sonrisa; pero Cotgrave empezó
a pensar que su « lunático» estaba resultando ser
un sabio.
—¿Sabe usted —dijo— que me está interesando
enormemente? ¿cree usted, entonces, que no
comprendemos la auténtica naturaleza del mal?
—No, no creo que la comprendamos. La
sobrevaloramos y la infravaloramos a la vez.
Prestamos atención a las muy numerosas
infracciones de nuestros « estatutos» sociales —
reglas muy necesarias y apropiadas para que el
hombre pueda vivir en compañía— y nos
asustamos por el predominio del « pecado» y el «
mal» . Pero esto es realmente absurdo. Considere
usted el robo, por ejemplo. ¿Siente usted algún
horror al pensar en Robin Hood, en los
merodeadores escoceses del siglo XVII, en los
bandoleros o en los empresarios de hoy en día?
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