Page 34 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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fuera capaz de apaciguarle. Sin embargo, durante
varias semanas el niño inquietó bastante a sus
padres; siempre estaba nervioso y su
comportamiento se volvió extraño, negándose a
salir solo de casa y alarmando constantemente a su
familia al despertarse por las noches con gritos de
« ¡El hombre del bosque! ¡Padre! ¡Padre!»
No obstante, con el paso del tiempo esta
impresión pareció disiparse y unos tres meses más
tarde el chico acompañó a su padre a casa de un
caballero de la vecindad, para quien Joseph W.
trabajaba ocasionalmente. El hombre fue
conducido al despacho y el pequeño se quedó
sentado en el vestíbulo. Unos minutos después,
mientras el caballero estaba dando instrucciones a
W., quedaron ambos horrorizados al oír un grito
desgarrador y el ruido de un cuerpo al caer. Y
cuando salieron precipitadamente, se encontraron
al niño en el suelo, sin sentido y con el rostro
desencajado por el terror. Inmediatamente
llamaron al médico, el cual, después de
reconocerle, declaró que el niño había sufrido una
especie de ataque, producido, al parecer, por un
repentino susto. Llevaron al niño a uno de los
dormitorios, donde poco después recobró el
conocimiento, pero sólo para sumirse de nuevo en
un estado que el médico calificó de histerismo
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