Page 35 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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violento. El doctor le recetó un fuerte calmante y,
al cabo de dos horas, le permitió volver a casa por
su propio pie. Pero, al pasar por el vestíbulo, los
paroxismos del miedo reaparecieron con violencia
aún mayor. El padre se dio cuenta de que el niño
señalaba hacia un objeto y escuchó su conocido
grito de « ¡El hombre del bosque!» Al mirar en la
dirección indicada una cabeza de piedra, de
apariencia grotesca, potrada en la pared, encima
de una de las puertas. Al parecer, el propietario de
la casa había hecho recientemente algunos cambios
en el edificio y, al cavar los cimientos para nuevas
dependencias, los obreros habían descubierto una
curiosa cabeza, evidentemente de la época romana,
que fue colocada en el vestíbulo de la manera
descrita. En opinión de los más expertos
arqueólogos de la región, la cabeza pertenecía a un
fauno o sátiro .
[1]
Fuera cual fuese la causa, este segundo susto fue
demasiado para el niño Trevor, que en la
actualidad sufre una debilidad mental que ofrece
muy pocas esperanzas de mejoría. El asunto causó
gran sensación en la época y la niña Helen fue
interrogada cuidadosamente por el señor R. Pero
fue en vano, pues ella negó rotundamente haber
asustado de alguna manera a Trevor.
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