Page 406 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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después de este período cuando —en palabras del
fiscal— comprendió la necesidad de ponerse a
cubierto. Su extraordinaria personalidad, con
suficientes dotes de naturalidad, atrajo la atención
sobre él y sus actividades, y dado que esas
actividades eran por lo general, o siempre, odiosas,
semejante atención era a la vez molesta y peligrosa.
En alguna parte de Oriente, estando muy mal
acompañado, encontró a las dos personas que
luego fueron procesadas con él. Arabella Manning,
de quien se decía que tenía respetables parientes
en Wiltshire, se había ido a Oriente como
institutriz, pero pronto había hallado otras
ocupaciones. Meers había trabajado como
empleado de una firma comercial de Shanghai. Su
ingeniosísimo sistema de fraude le valió el
despido, pero, por una razón u otra, la empresa
rehusó demandarle, y Meers se fue al lugar donde
Arthur Wesley le encontró. A Wesley se le ocurrió
un gran plan. Manning y Meers pretendían ser el
señor y la señora Marsh —ése parece haber sido su
primer tratamiento—, y él iba a ser su hijo
pequeño. Les pagó bien sus variados servicios:
durante algunos años Arabella fue su gobernanta,
la compañera en sus momentos más discretos.
Ocasionalmente contrataron a un preceptor para
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