Page 410 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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de todas las demás, que estuvo por un tiempo en
gran peligro de ser, no sólo derrotada, sino
aniquilada por completo. Con el permiso de la
censura y de los expertos militares, quizá
podríamos describir esa posición como una
avanzadilla, de modo que si era aplastada y
dispersada, entonces la fuerza inglesa en su
totalidad sería destruida, el flanco izquierdo aliado
sería doblegado, y vendría inevitablemente otro
[1]
Sedán .
Toda la mañana los cañones alemanes habían
tronado y rugido contra aquella posición, y contra
el millar de hombres, poco más o menos, que la
defendía. Los hombres bromeaban con los
proyectiles, les ponían nombres graciosos, hacían
apuestas con ellos y les daban la bienvenida con
retazos de canciones de revistas musicales. Pero
los proyectiles llegaron y estallaron, y
despedazaron a los buenos de los ingleses, y
arrancaron a unos camaradas de otros, y cuando el
calor del día aumentó, también arreció el
terrorífico cañoneo. No había remedio, al parecer.
La artillería inglesa era competente, pero no era ni
con mucho suficiente; fue vapuleada
continuamente hasta convertirse en chatarra.
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