Page 403 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
P. 403

padre  y  madre  y  creciendo  con  el  fango  de  sus


            abominaciones gravitando sobre él.



              No entró en detalles con sus viejos amigos. Les dio


            a  entender  que  había  surgido  una  grave


            desavenencia que le hizo imposible continuar. Sus


            amigos asintieron con la cabeza, y, comprendiendo


            que  el  asunto  era  delicado,  no  le  hicieron


            preguntas,  hablándole  en  su  lugar  de  libros


            antiguos  y  de  filetes  recientes.  De  hecho,  todos



            coincidieron  en  que  el  filete  era  demasiado


            reciente, y emplazaron a William a que explicara


            este horror. ¿No sabía que el filete, que sirve para


            el consumo de los cristianos, lo que los distingue


            de los hotentotes, necesita airearse tanto como la


            caza?  El  benigno  y  laborioso  William  probó,


            analizó y asintió con gran pesar suyo. Se disculpó


            y a continuación les dijo que como a los caballeros


            no les gustaría esperar a que cocinaran unas aves,



            les sugeriría una enorme, tierna y jugosa rodaja de


            ternera  asada,  recién  cortada.  La  sugerencia  fue


            aceptada  y  la  encontraron  excelente.  La


            conversación volvió a la métrica coral y a Florence


            St. John y el Strand. Más tarde hubo oporto.



              Muchos años después, cuando su vida, destruida


            desde mucho tiempo atrás, se había derrumbado


            en un estallido final, Last se enteró de la verdadera





                                                                                                          402
   398   399   400   401   402   403   404   405   406   407   408