Page 421 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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los  rumores  y  los  miedos  acerca  de  señales


            alevosas  y  luces  intermitentes  eran  corrientes  en



            todas  partes,  tanto  en  tierra  como  en  alta  mar.


            Alguien,  sin  duda,  había  estado  observando  las


            inocuas ventanas de alguna granja y los insensatos


            tragaluces de las casas de huéspedes, y esas eran


            las  «  luces»  que  no  se  habían  observado


            últimamente.


              Después  averigüé  que  el  corresponsal  en



            Llantrisant no había pensado en luces traicioneras,


            sino  en  algo  muy  diferente.  Sin  embargo,  ¿qué


            sabemos nosotros? Pudo haberse equivocado, y «


            el rosetón de fuego» que surgía del fondo del mar


            podía haber sido la luz de babor de algún barco de


            cabotaje. ¿No brillaría la luz en la vieja capilla que


            hay sobre el promontorio? Tal vez. O quizás fuese


            la lámpara del médico de Sarnau, a unas millas de


            distancia.  Últimamente  he  tenido  estupendas



            oportunidades  de  analizar  las  maravillas  de  los


            estados  de  consciencia  e  inconsciencia;  y  en  ese


            terreno             verdaderamente                        pueden               realizarse


            proezas  casi  increíbles.  Si  me  inclino  por  la


            explicación  menos  plausible  de  las  «  luces»  de


            Llantrisant,  es  sólo  porque  esta  explicación  me


            parece  totalmente  congruente  con  los  «  sucesos



            extraordinarios» que se mencionan en el suelto de


            periódico.

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