Page 418 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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oye brincar la enorme cama y una o dos viejas
cómodas como en un ballet enloquecido. De vez en
cuando cosas como esas alborotan a todo un
vecindario, y ocasionalmente algún periódico
londinense envía a un reportero para que
investigue, el cual escribe media columna el lunes,
un par de párrafos el martes, y luego regresa a la
capital. Nada queda explicado, y el asunto, como a
nadie importa, se desvanece. Durante uno o dos
días la prensa airea el cotilleo, que en seguida
desaparece, como un arroyo australiano, en las
entrañas de las tinieblas. Es posible, supongo, que
esta singular indiferencia por los sucesos
maravillosos no sea del codo inexplicable. Pudiera
ser que los sucesos en cuestión fueran, por así
decirlo, casuales percances psíquicos, que no
tenían por qué ocurrir o manifestarse. Pertenecen
a un mundo misterioso, oculto tras un velo, que
sólo por alguna extraña fatalidad se descorre
momentáneamente. Entonces los vemos,
momentáneamente. Pero los personajes a los que
Kipling llama Señores de la Vida y de la Muerte
procuran que no veamos demasiado. De todos
modos, solemos ocuparnos de asuntos de
cualquier índole, elevados o superfluos; y en
general no soportamos distraernos con lo que
realmente no nos concierne. La transfiguración del
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