Page 424 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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me fui a Arfon, decidido a investigar este y los
demás sucesos extraordinarios de Llantrisant.
AROMAS DEL PARAÍSO
Llegué a Arfon en pleno florecimiento del cálido
y maravilloso verano que allí disfrutaban. En
Londres no hacía ese tiempo; más bien parecía
como si el horror y la furia de la guerra hubiesen
ascendido al cielo, donde reinaban. Por la mañana,
el ardiente sol descargaba sobre la ciudad un calor
que quemaba y consumía; luego, de todas partes
llegaban pesadas y horribles nubes, y a primeras
horas de la tarde el cielo se oscurecía y una
tormenta, con truenos y relámpagos y una violenta
y sibilante lluvia, caía sobre las calles. Realmente
todas las tensiones del mundo parecían estar en el
clima de Londres. Un terrible velo oscuro cubría la
ciudad; por dentro, el miedo anidaba en nuestros
corazones; por fuera, sólo había nubes negras y
fuego borrascoso.
Es cierto que no puedo describir con palabras la
paz absoluta de aquella costa galesa a la que llegué.
Ante ese cambio se comprende, creo, el tránsito de
las inquietudes y los miedos de la tierra a la paz del
paraíso. Una tierra que parecía sumida en un
sueño bendito, feliz; un mar que cambiaba todo el
tiempo del olivino al esmeralda, del esmeralda al
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