Page 455 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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ley» , que lo único que indica esta pretendida ley


            es que yo nunca he visto levantarse una mesa sin



            ayuda  mecánica,  ni  una  manzana  separarse  del


            árbol, elevándose a los cielos en lugar de caer al


            suelo. La supuesta ley no es más que una suma de


            observaciones  ordinarias  y  nada  más.  Sin


            embargo, supongo que si no creemos en el fondo


            de  nuestros  corazones  que  una  mesa  pueda


            levantarse por sí sola, mucho menos creeremos en



            el rosetón de fuego que por unos instantes se tragó


            el cielo, el mar y las costas de Gales el pasado mes


            de junio.


              Podría  ser  que  los  hombres  que  lo  vieron  se


            hubiesen  inventado  esos  cuentos  de  hadas  para


            explicarlo, si no fuera porque lo llevaban dentro.


               Todos ellos afirmaban, y era evidente que decían


                             la verdad, que en el momento de la visión



                                  desaparecieron los dolores, achaques y


                enfermedades que padecían. Uno de ellos estaba


                          muy borracho del venenoso licor que había


                      ingerido en el Cuchitril de Jobson, junto a los


              muelles de Cardiff. Encontrándose muy enfermo,


               se había arrastrado fuera de su litera en busca de


                                  un poco de aire fresco, y en un instante



                desaparecieron sus pavores y su enorme náusea.


              Otro, que estaba al borde de la desesperación por


             el mortificante dolor producido por un absceso en

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