Page 456 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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una muela, dice que cuando se acercó la llama


                  roja sintió como un golpe fuerte y amortiguado



                            en la mandíbula, y a continuación el dolor


             desapareció por completo, apenas podía creer que


                                                     lo hubiese tenido alguna vez.


              Y  todos  ellos  testimonian  una  extraordinaria


            exaltación                de        los        sentidos.              Aquello               fue


            indescriptible, ya que no podían describirlo. Están


            asombrados  de  nuevo;  no  pretenden  ni  mucho



            menos  saber  lo  que  sucedió;  pero  resulta  tan


            imposible  hacerles  negar  lo  que  vieron  como  lo


            sería lograr que dijesen que el agua no moja ni el


            fuego calienta.


              —Después me sentí un poco raro —dijo uno de


            ellos—,  y  me  sujeté  al  mástil;  no  encuentro


            palabras para decir lo que sentí al tocarlo. No sabía


            que  tocar  un  mástil  pudiera  ser  mejor  que


            cualquier bebida fuerte cuando está uno sediento,



            o  que  una  blanda  almohada  cuando  tiene  uno


            sueño.


              Escuché otros ejemplos de ese estado de cosas, si


            puedo  llamarlo  así,  ya  que  no  sé  qué  otra  cosa


            podría  ser.  Pero  supongo  que  todos  podemos


            aceptar que para un hombre de salud regular, el



            impacto  normal  del  mundo  exterior  sobre  sus


            sentidos               resulta            prácticamente                     indiferente.


            Cualquier impacto normal, un violento chillido, el

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