Page 450 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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objeto de las sonrisas de amables damas con finos
jubones de seda.
Así que al anochecer los más viejos del lugar
recordaron las historias que sus padres les habían
contado, sentados alrededor del fuego en las
noches de invierno, cincuenta, sesenta o setenta
años atrás. Como la de la campana maravillosa de
Teilo Sane, que había surcado los cristalinos mares
desde Sión, recibiendo el apelativo de « porción del
paraíso» , y « cuyo tañido se parecía al incesante
coro de los ángeles» .
Tales cosas recordaron los viejos aquella noche y
se las contaron a los jóvenes en las calles del pueblo
y en los empinados caminos que llevan a las lejanas
colinas. El sol se puso tras la montaña, una
inmensa bola roja de fuego como un holocausto, el
cielo se tiñó de violeta y el mar de púrpura,
mientras se contaban unos a otros los prodigios
que habían vuelto a suceder en esta tierra después
de muchísimo tiempo.
5. EL ROSETÓN DE FUEGO
Durante los nueve días siguientes, a partir de
aquel sábado de junio, el primero del mes según
creo, Llantrisant y todas las zonas limítrofes
padecieron un cúmulo extraordinario de
alucinaciones o creyeron ver grandes maravillas.
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