Page 489 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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pasando algún tipo de señalización por delante de
mis narices, y esa clase de cosas es inquietante.
—Pero, ¿qué tiene usted que temer? No tiene
enemigos, ¿verdad?
—No. Pero tengo una antigua vajilla de plata muy
valiosa.
—¿Está usted pensando en ladrones? —dijo
Dyson, considerablemente interesado—. Pero
usted debe conocer a sus vecinos. ¿Hay entre ellos
algún personaje sospechoso?
—No, que yo me haya percatado. Pero, ¿recuerda
lo que le conté acerca de los marineros?
—¿Puede confiar en sus sirvientes?
—¡Oh!, completamente. La vajilla está oculta en
una caja fuerte; únicamente el mayordomo, un
viejo criado de la familia, sabe dónde se guarda la
llave. Hasta ahí todo va bien. Sin embargo, todo el
mundo está enterado de que tengo mucha plata
vieja, y la gente de campo es dada al chisme. Según
eso, la información puede propalarse a ambientes
muy indeseables.
—Sí, pero confieso que me parece algo
insatisfactoria la teoría del robo. ¿Quién está
haciendo señales, y a quiénes? No veo el modo de
aceptar semejante explicación. ¿Qué fue lo que le
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