Page 491 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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generaciones.  Y  no  puedo  sacarme  de  la  cabeza


            que  algunos  bribones  tienen  la  intención  de



            robarme y cada noche se comunican entre sí.


                  —Francamente —dijo Dyson— no puedo hacer


                nada; estoy tan a oscuras como usted mismo. Su


                    teoría parece, ciertamente, la única explicación


                          posible; y, sin embargo, las dificultades son


                                                                                           inmensas.


              Dyson se recostó en su sillón y ambos hombres se



            encararon  mutuamente,  frunciendo  el  ceño


            perplejos ante un problema tan raro.


              —A propósito —dijo Dyson, después de una larga


            pausa—,  ¿cuál  es  la  formación  geológica  de


            aquellas tierras?


              El señor Vaughan elevó la vista, sorprendido en


            buena medida por la pregunta.


              —Arenisca  y  caliza  rojas,  creo  —dijo—.



            Precisamente  estamos  un  poco  más  allá  de  los


            yacimientos de carbón.


              —Pero,  ¿está  usted  seguro  de  que  no  hay


            pedernales ni en la arenisca ni en la caliza?


              —No, nunca vi pedernales en el campo. Confieso


            que me pareció un poco raro.



              —Lo  mismo  diría.  Esto  es  muy  importante.  A


            propósito, ¿de qué tamaño eran los pedernales que


            se utilizaron para confeccionar esos dibujos?





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