Page 496 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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Vaughan  se  acercó  y  miró  con  dificultad  donde


            señalaba  el  dedo  de  Dyson,  pudiendo  apenas



            distinguir una tenue marca de un rojo más intenso.


              —¿Qué es esto? —dijo—. No entiendo nada.


              —Mire un poco más de cerca. ¿No ve usted un


            conato de dibujo de un ojo humano?


              —¡Ah!, ahora veo lo que quiere usted decir. Mi


            vista  no  es  muy  penetrante.  Sí,  eso  es,  sin  duda



            quiere representar un ojo, como usted dice. Tenía


            entendido que los niños aprendían a dibujar en la


            escuela.


              —¡Vaya!,  es  un  ojo  bastante  extraño.  ¿Ha


            reparado usted en su peculiar forma almendrada,


            parecida al ojo de un chino?


              Dyson  contempló  detenidamente  la  obra  del


            rudimentario  artista,  y  escudriñó  de  nuevo  la


            tapia,  arrodillándose  por  la  minuciosidad  de  su



            pesquisa.


              —Me gustaría mucho saber —dijo finalmente—


            cómo  un  niño  de  un  lugar  perdido  como  éste


            puede  tener  alguna  idea  de  la  forma  de  un  ojo


            mongol. Usted sabe que, como término medio, el


            niño  tiene  una  impresión  muy  diferente  del



            asunto: dibuja un círculo, o algo parecido, y coloca


            un punto en el centro. No creo que ningún niño


            imagine que un ojo se haga así realmente; es una





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