Page 510 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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—Posiblemente, no; incluso diría que, con certeza,
no. Pero puede que haya alguien un poco más
cerca.
—No le entiendo en modo alguno —dijo Vaughan
en susurros para obedecer a Dyson—. Pero, ¿por
qué hemos venido aquí?
—Bien, esa cavidad que ve frente a nosotros es la
Copa. Creo que haríamos mejor no hablando, ni
siquiera en susurros.
Permanecieron tendidos sobre la hierba. Las rocas
se interponían entre sus rostros y la Copa, y, de vez
en cuando, Dyson, calándose un poco más su
flexible sombrero oscuro, asomaba un ojo y al
momento lo hacía retroceder, no atreviéndose a
prolongar su ojeada. Luego volvía a pegar su oreja
al suelo y escuchaba. Las horas pasaron, la
oscuridad se hizo total y el único sonido que se
percibía era el débil susurro del viento.
Vaughan se impacientaba cada vez más por este
opresivo silencio, esta espera a un terror
indefinido; pues no distinguía ninguna forma y
empezaba a creer que toda la vigilia era una
pesada broma.
—¿Cuánto más va a durar esto? —susurró a
Dyson—. Y éste, que había estado conteniendo la
respiración en su esfuerzo por escucharle, dijo a
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