Page 508 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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noche, así es que debería arroparse bien y llevar
consigo un poco de brandy.
—¿Es una broma? —preguntó Vaughan,
desconcertado por los extraños acontecimientos y
las extrañas suposiciones.
—No, no creo que haya mucha broma en todo
esto. A menos que yo esté equivocado,
encontraremos una explicación muy curiosa del
enigma. Vendrá conmigo, sin duda, ¿no?
—Muy bien. ¿Qué camino quiere que tomemos?
—El sendero del que usted me habló, el sendero
en el que se supone que desapareció Annie Trevor.
Vaughan palideció a la sola mención del nombre
de la chica.
—No sabía que estaba siguiendo esa pista —
dijo—. Pensé que el asunto que le ocupaba eran
esos bocetos con pedernales y los ojos de la tapia.
De nada serviría que añadiese algo más; iré con
usted.
Esa noche, a las nueve menos cuarto, los dos
hombres se pusieron en camino, tomaron el
sendero que atraviesa el bosque y subieron a la
colina. Era una noche oscura y sombría, el cielo
estaba cubierto de nubes y el valle invadido por la
niebla. Todo el camino que atravesaron les pareció
un mundo tenebroso y lóbrego, por lo que apenas
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