Page 513 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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Luego, aparentemente en un instante, la
repugnante masa se derritió y se esparció por los
bordes de la Copa, y por un momento Vaughan vio
en el centro de la cavidad una agitación de brazos
humanos. Pero una chispa brilló allá abajo, un
fuego prendido, y mientras la voz de una mujer
emitía en voz alta un agudo y penetrante alarido
de angustia y terror, una gran pirámide de fuego
brotó hacia arriba, como el estallido de una fuente
cegada, y arrojó una llamarada de luz sobre toda la
montaña. En ese momento, Vaughan contempló
las miríadas de cosas en forma de hombre pero
atrofiadas, como niños espantosamente deformes,
con rostros de ojos almendrados inflamados de
malignidad y de incalificables pasiones: una masa
de carne desnuda de espectral palidez. Y, de
pronto, como por arte de magia, el lugar se vació
mientras el fuego rugía y chisporroteaba, y las
llamas lo iluminaban todo.
—Acaba de ver la Pirámide —dijo Dyson a su
oído—, la Pirámide de Fuego.
5. LA GENTE PEQUEÑA
—Entonces, ¿reconoce usted el objeto?
—A buen seguro. Es un broche que Annie Trevor
solía ponerse los domingos, recuerdo el modelo.
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