Page 594 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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estropajosas; no se puede comparar una manzana
silvestre con una reineta de Cox.
Esta declaración obtuvo un asentimiento general
y Arnold pensó que el suyo iba a ser un trabajo
lento.
E incluso cuando llegó a lo que le interesaba, no
consiguió gran cosa.
Dijo que tenía entendido que Canon’s Park era un
paraje tranquilo, alejado del tránsito principal.
—Bueno, algo de eso hay —dijo el anciano que
había aceptado la media pinta—. No encontrará
mucho tráfico allí, es cierto: ni tranvías ni
autobuses ni autocares. Pero lo han destrozado
todo, construyendo nuevos bloques de viviendas
cada dos por tres. Por supuesto, esto puede
interesarle. Estos pisos son, sin duda, muy
populares, y muy económicos, según me han
dicho. Pero yo he preferido siempre una casa
propia, mía.
—Le contaré a usted de qué forma es económico
uno de estos pisos —dijo el verdulero con una
risita preliminar—. Si a usted le gusta la radio,
puede ahorrarse el precio del aparato y el permiso.
Oirá la radio en el piso de arriba, en el piso de
abajo, y en uno o dos más, cuando tengan abiertas
las ventanas en las noches de verano.
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