Page 592 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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misterio permanece insoluble, inexplicable. Debía
admitirse, aunque no existiera razón alguna para
ello. Era un enigma que había que dejar por
imposible.
Pero a Arnold no le gustaba dejar los enigmas por
imposibles. Recorrió todos los escondrijos de Stoke
Newington y se metió en pubs de aspecto
prometedor, esperando encontrar viejos
charlatanes que pudieran recordar y repetir
historias de sus padres. Encontró unos pocos, pues
aunque Londres ha sido siempre un lugar de tribus
inquietas y nómadas, y de poblaciones cambiantes,
y ahora más que nunca, todavía conserva en
muchos lugares, y sobre todo en los más remotos
suburbios del norte, un elemento conocido y fijo
cuya memoria puede remontarse a cien o incluso
ciento cincuenta años. Así es que encontró en una
venerable taberna —sería ofensivo y engañoso
llamarla pub— en los márgenes de Canon’s Park
una tertulia de amigos que se reunían una o dos
horas por las noches en un confortable, aunque
sórdido, reservado. Bebían poco y despacio, y se
iban pronto a casa. Eran pequeños tenderos de la
vecindad, y hablaban de su negocio y de los
cambios que habían contemplado: la maldición de
las sucursales, el pésimo género que se vendía en
ellas, y la reducción de los precios y las ganancias.
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