Page 595 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
P. 595
—Muy cierto, señor Batts, muy cierto. Sin
embargo, debo decir que yo también soy partidario
de la radio. Me encanta oír una melodía alegre, ya
sabe usted, a la hora del té.
—No me diga usted, señor Potter, que le gusta esa
cosa horrible que llaman jazz.
—Bueno, señor Dickson, debo confesarlo… —y
así sucesivamente.
Era evidente que incluso allí había modernistas.
Arnold creyó oír el término hot blues claramente
pronunciado. Obligó a aceptar otra media pinta a
su vecino, que resultó ser el señor Reynolds, el
químico farmacéutico, y probó de nuevo.
—Así es que usted recomendaría Canon’s Park
como una residencia conveniente.
—Bueno, no señor; no a un caballero que quiera
tranquilidad, no lo haría. No se puede estar
tranquilo en un sitio que derriban ante sus propios
ojos, como podría decirse. Desde luego, era
bastante tranquilo en tiempos pasados. ¿Está de
acuerdo, señor Batts? —dijo, interrumpiendo la
discusión musical—. Canon’s Park era bastante
tranquilo en nuestros años mozos, ¿no es cierto?
Entonces le habría agradado a este caballero, estoy
seguro.
594

