Page 591 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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este  asunto  de  Canon’s  Park.  Y,  por  otra  parte,


            hasta  donde  él  podía  recordar,  las  apariencias



            atribuidas a la mediación telepática eran siempre


            individuales; visiones de gente, no de lugares: no


            existían  paisajes  telepáticos.  Y  en  cuanto  a  la


            alucinación, eso no nos llevaría muy lejos. Exponía


            los  hechos,  pero  no  ofrecía  explicación  de  ellos.


            Arnold había padecido trastornos hepáticos: una


            mañana  había  bajado  a  desayunar  y  le  había



            molestado  ver  el  aire  lleno  de  motas  negras.


            Aunque  no  olfateó  el  nauseabundo  olor  de  una


            humeante  chimenea,  en  principio  podía  estar


            seguro de que la chimenea había estado echando


            humo, o que las motas negras eran hollín flotante.


            Pasó algún tiempo antes de que se diera cuenta de


            que, objetivamente, no había motas negras, que se


            trataba de ilusiones ópticas, que había sufrido una


            alucinación.  Sin  duda,  el  vicario  y  el  granjero



            habían  sufrido  una  alucinación,  pero  había  que


            buscar  la  causa,  la  fuerza  motriz.  Dickens  nos


            contó que al despertar una mañana vio a su padre


            sentado  a  su  cabecera,  y  se  preguntó  qué  estaba


            haciendo allí. Se dirigió al anciano y al no obtener


            respuesta,  alargó  la  mano  para  tocarle:  no  había


            nadie. Dickens había sufrido una alucinación; pero



            ya  que  en  aquella  época  su  padre  se  encontraba


            perfectamente  bien  y  libre  de  dificultades,  el

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