Page 615 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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quebró una vieja taberna de los alrededores; su
vejez y su excelencia original combinadas la
habían convertido en una bebida rara. El algo
bueno para la digestión resultó ser un brandy
añejo que Roberts se había traído de la ciudad. Le
dije que nunca lo había pasado mejor. Se animó
con la excelente comida y bebida y estaba bastante
alegre; sin embargo, pensé que había una reserva,
algo oscuro en el fondo de su mente que de ningún
modo era alegre.
Nos servimos una segunda copa del brandy añejo,
y Roberts, tras una indecisión momentánea, habló
con claridad. Abandonó completamente el festivo
asunto del campesino galés.
—¿Creería usted —empezó— que un hombre
vendría a un lugar como éste para ser chantajeado
al final del viaje?
—¡Dios mío! —dije con voz entrecortada por el
asombro—. En efecto, no lo creería. ¿Qué ha
ocurrido?
Me miró muy serio. Incluso pensé que parecía
asustado.
—Bien, se lo contaré todo. Hace un par de noches
fui a dar una vuelta después de cenar. Era una
noche hermosa en que brillaba la luna y soplaba
una brisa suave y limpia. Así es que ascendí por la
colina y luego tomé la senda que conduce hacia
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