Page 614 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
P. 614
acogedor, pero, pensé para mí, a duras penas tan
optimista como en mi visita anterior. Estábamos en
el cenador tomando un cóctel que él había
preparado, mientras el magnífico pato alcanzaba el
perfecto punto en su dorado, y advertí que su
conversación no fluía tan libremente como la vez
anterior. Una o dos veces se calló y pareció
pensativo. Me contó que se había aventurado a
bajar a la charca, el lugar pantanoso del fondo.
—Y no parece mejor cuando se ve de cerca. Un
líquido negruzco y aceitoso que no parece agua,
cubierto de espuma y de algas como monstruos.
Nunca vi plantas tan raras y tan desagradables.
Allá abajo existe una tupida exuberancia cubierta
de sombrías flores carmesí, hinchadas y moteadas
como un sapo.
—Usted no es botánico, ¿verdad? —observé yo.
—No, no lo soy. Conozco los ranúnculos y las
margaritas y poco más. La señora Morgan se
asustó mucho cuando le conté dónde había estado.
Dijo que esperaba que no tuviera que
arrepentirme. Pero me siento igual que siempre.
No creo que queden muchos lugares en este país
en los que todavía pueda cogerse la malaria.
Continuamos con el pato y los guisantes y
gozamos de su perfección. Quedaba un poco de ale
que el señor Morgan había comprado cuando
613

