Page 70 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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—Sí, gracias. Hace tiempo que no visito su tienda


              de antigüedades.



              Era una sala amueblada con suntuosidad, aunque


            extrañamente,  donde  cada  silla,  cada  estantería,


            cada  mesa,  cada  alfombra,  cada  jarrón  y  cada


            adorno  parecían  ser  objetos  aparte,  parecían


            conservar su propia individualidad.


              —¿Ha adquirido usted algo nuevo últimamente?



            —dijo Villiers al cabo de un rato.


              —No,  creo  que  no.  Usted  ya  vio  las  jarras,


            ¿verdad? Ya me parecía a mí que sí. No creo haber


            comprado nada estas últimas semanas.


              Austin echó un vistazo a su alrededor, de alacena


              en alacena, de estante en estante, buscando


              alguna nueva rareza. Al fin, sus ojos se posaron


              en un viejo cofre, extrañamente cincelado, que se


              hallaba en un rincón oscuro de la sala.



              —¡Ah!, se me olvidaba —dijo—. Tengo algo para


              mostrarle.


              Austin abrió el cofre, sacó un grueso volumen en


            cuarto, lo puso sobre la mesa y volvió a coger el


            cigarro que había dejado.


              —Villiers  ¿conoció  usted  a  Arthur  Meyrick,  el



              pintor?


              —Un poco. Hablé con él dos o tres veces en casa


              de un amigo común.





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