Page 71 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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—Pues ha muerto.
—¡No me diga! Era bastante joven, ¿no?
—Sí. Tenía sólo treinta años cuando murió.
—¿Y de qué murió?
—No lo sé. Era muy buen amigo mío y un tipo
excelente. Solía venir aquí y charlábamos durante
horas; era uno de los mejores conversadores que he
conocido. Incluso podía hablar de pintura, lo cual
no puede decirse de la mayoría de los pintores.
Hace unos dieciocho meses se sintió demasiado
agobiado por su trabajo y, en parte por sugerencia
mía, se marchó a una especie de expedición
itinerante, sin propósito definido ni fin. Creo que
su primera escala debió de ser Nueva York,
aunque nunca más tuve noticias suyas. Hace tres
meses recibí este libro, junto con una carta muy
cortés de un médico inglés establecido en Buenos
Aires, que declaraba haber asistido al difunto
señor Meyrick durante su enfermedad. Según me
explicó, el difunto le había expresado su sincero
deseo de que, después de su muerte, me fuese
enviado el paquete adjunto. Eso fue todo.
—Y ¿no ha solicitado más detalles?
—He estado pensando en hacerlo. ¿Me aconseja
usted que escriba al médico?
—Desde luego. Y ¿qué hay del libro?
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