Page 65 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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viene a ser esto: su esposa le había arruinado la
vida.
—¿De qué forma?
—No me lo quiso decir; únicamente dijo que ella
le había destruido en cuerpo y alma. Ahora el
pobre está muerto.
¿Y qué ha sido de su esposa?
—Eso es lo que me gustaría saber. Tengo la
intención de encontrarla más pronto o más tarde.
Conozco a un individuo llamado Clarke, un tipo
impasible, en realidad un hombre de negocios, y
bastante perspicaz. Entiéndame: perspicaz no sólo
en la mera acepción mercantil del término, sino
que es una persona que conoce realmente a sus
semejantes y sabe lo que es la vida. Pues bien: le
expuse el caso y quedó visiblemente
impresionado. Dijo que necesitaba tiempo para
reflexionar y me rogó que volviera al cabo de una
semana. Pocos días después recibí esta
extraordinaria carta.
Austin tomó el sobre, extrajo la carta y la leyó con
curiosidad. Decía lo siguiente:
Mi querido Villiers: He meditado sobre el asunto que
me consultó usted la otra noche y mi consejo es este:
arroje al fuego el retrato, borre de su mente la historia.
No piense más en ella, Villiers, o lo lamentará.
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