Page 88 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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terremoto o a una tormenta. Villiers se apartó de la
ventana y empezó a hablar.
—Anoche estuve en una casa próxima a Regent’s
Park y al irme tuve el capricho de regresar a casa
andando, en lugar de tomar un coche. Era una
noche bastante clara y agradable, y al cabo de unos
minutos me quedé prácticamente solo en las calles.
Es muy curioso, Austin, pasear de noche por
Londres, con las farolas de gas alejándose en
lontananza, un vasto silencio de muerte, y tal vez
el traqueteo de un coche sobre el adoquinado
haciendo brotar chispas bajo los cascos de los
caballos. Caminaba con paso bastante ligero, pues
me sentía un poco cansado y deseaba estar en casa.
Cuando dieron las dos torcí por Ashley Street que,
como usted sabe, me coge de paso. Encontré la
calle más tranquila que nunca y, como las farolas
escaseaban, en conjunto parecía tan oscura y
tenebrosa como un bosque en invierno. Había
recorrido aproximadamente la mitad de la calle
cuando oí cerrarse una puerta suavemente y, como
es natural, tuve curiosidad por saber quién era el
que, al igual que yo, se atrevía a salir a esas horas.
Da la casualidad de que había una farola junto a la
casa en cuestión y pude ver a un hombre de pie en
el umbral. Acababa de cerrar la puerta y tenía el
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