Page 89 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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rostro vuelto hacia mí, por lo que inmediatamente
le reconocí: era Crashaw.
Nunca había hablado con él, pero le había visto a
menudo, por lo que estoy seguro de no
equivocarme de hombre. Le miré un momento a la
cara y luego, le confieso la verdad, salí corriendo y
no me detuve hasta verme a salvo en mi propia
casa.
—¿Porqué hizo eso?
—Porque la visión de su rostro me heló la sangre.
Nunca habría podido suponer que una mezcla tan
infernal de pasiones pudiera asomarse a unos ojos
humanos. Al mirarle estuve a punto de perder el
conocimiento. Comprendí, Austin, que acababa de
contemplar un alma en pena; el hombre
conservaba su forma externa, mas el infierno
estaba en su interior. En su expresión se leía una
frenética lujuria, un odio que era como fuego, la
pérdida de toda esperanza, un horror que parecía
aullar a la noche, aunque él tuviese los dientes
apretados, y toda la negrura de la desesperación.
Estoy seguro de que él no me vio, que no veía nada
de lo que usted o yo podemos ver, que únicamente
veía lo que yo espero no ver jamás. No sé cuándo
murió; supongo que una hora después, o tal vez
dos. Mas, cuando pasé por delante de Ashley
Street y oí cerrarse la puerta, aquel hombre no
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