Page 83 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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sensación  de  que  aquella  expresión  me  era,  de


            alguna manera, familiar.



              —Debe de haberla visto en el Row .
                                                                                 [4]

              —No; estoy seguro de no haber visto nunca a esa


            mujer;  y  eso  es  lo  que  me  desconcierta.  Que  yo



            sepa,  jamás  he  visto  a  nadie  como  ella.  Lo  que


            siento  es  una  especie  de  borroso  y  remoto


            recuerdo,  vago  pero  persistente.  Esta  sensación


            sólo es comparable a ese extraño sentimiento que a


            veces se tiene en sueños, mediante el cual ciudades


            fantásticas,  países  maravillosos  y  personajes


            fantasmas nos parecen familiares y habituales.


              Villiers  asintió  con  la  cabeza  y  echó  un  vistazo


            fortuito por la habitación, buscando posiblemente



            otro tema de conversación. Sus ojos se fijaron en un


            viejo cofre, parecido a aquel en que yacía el extraño


            legado del artista, oculto bajo un escudo de armas


            gótico.


              —¿Ha escrito usted al médico interesándose por


            el pobre Meyrick? — preguntó.


              —Sí. Le escribí pidiéndole más detalles sobre su



            enfermedad  y  su  muerte.  No  espero  respuesta


            hasta dentro de tres semanas o un mes. Creo que


            también debería preguntarle si llegó a conocer a


            una  inglesa  llamada  Herbert  y,  en  ese  caso,  si


            puede  darme  alguna  información  sobre  ella.  Es





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